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jueves, 9 de agosto de 2007

Tres, dos, uno...a bucear!!


Me quedan pocas horas para irme de vacaciones. Como cada año en mi maleta no va a faltar el equipo de buceo. En esta ocasión el destino me lleva a dos puntos muy singulares. El primero de ellos será el Lago di Garda (Italia). Se trata del mayor lago italiano con cerca de 370 km2 en la zona norte del país, a los pies de los Alpes y que se formó al final de la última glaciación.
Allí me esperan para llevarme a ver los tesoros de otros tiempos: Desde galeras venecianas vestigios de los largos siglos de la dominación de la República Serenísima hasta naves de guerra hundidas durante la II Guerra Mundial.
El siguiente destino serán las islas de Ibiza y Formentera. Allí iremos en busca de las Tortugas Bobas (Caretta caretta). Una de las especies más amenazadas de nuestro Mediterráneo.
Intentaré volver con la maleta llena de aventuras y anécdotas para compartirlas con todos vosotros. Hasta entonces que tengáis UN BUEN AZUL!!!

miércoles, 4 de julio de 2007

Bocadillo de butifarra catalana


Bucear no es solo acarrear un eqipo de más de 20kg. y lanzarse al agua. Bucear también es sinónimo de compañerismo. Cuando se está a 30 metros de profundidad, se acelera el consumo del aire y se percibe aún más la presión a la cual se está sometido, es en este punto cuando la complicidad entre buceador y compañero pasa a ser un elemento decisivo en la inmersión.
Mi compañero de aventuras se llama Manel y llevamos buceando muchos años juntos y nos han pasado de todos los colores; pero al final no dejan de ser anécdotas para contar y reir.
El hecho de que aprendimos juntos qué era esto del buceo se ha notado incluso a la hora de desayunar,horas previas a la inmersión. El menú siempre es el mismo: bocadillo de butifarra catalana. Es ya todo un ritual.
En las salidas de buceo puede pasar de todo, tener que abortar la inmersión, mal tiempo, mareos...pero el bocadillo de butifarra catalana nunca puede faltar en nuestras aventuras.

martes, 27 de marzo de 2007

Inicios


Cuando uno es pequeño y ve el mar nunca llega a pensar que cosas se esconden y viven debajo de ese inmenso manto de agua en continuo movimiento.
Yo en su día tuve la gran suerte de empezar a bucear. Tan solo consisitía en dar un pequeño salto hacía adelante y en no poner límites a mis ansias de descubrir y explorar el fondo del mar.