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jueves, 9 de agosto de 2007

Tres, dos, uno...a bucear!!


Me quedan pocas horas para irme de vacaciones. Como cada año en mi maleta no va a faltar el equipo de buceo. En esta ocasión el destino me lleva a dos puntos muy singulares. El primero de ellos será el Lago di Garda (Italia). Se trata del mayor lago italiano con cerca de 370 km2 en la zona norte del país, a los pies de los Alpes y que se formó al final de la última glaciación.
Allí me esperan para llevarme a ver los tesoros de otros tiempos: Desde galeras venecianas vestigios de los largos siglos de la dominación de la República Serenísima hasta naves de guerra hundidas durante la II Guerra Mundial.
El siguiente destino serán las islas de Ibiza y Formentera. Allí iremos en busca de las Tortugas Bobas (Caretta caretta). Una de las especies más amenazadas de nuestro Mediterráneo.
Intentaré volver con la maleta llena de aventuras y anécdotas para compartirlas con todos vosotros. Hasta entonces que tengáis UN BUEN AZUL!!!

miércoles, 28 de marzo de 2007

Momentos



Cada immersión es una experiencia diferente. No existen ni mejores ni peores. Cada immersión es única en su forma. Lo que si que puedo decir es que hay experiencias en el fondo azúl que dejan gravado su ADN en la retina del buceador.
Este es el caso del Pecio Malakoff que embarrancó frente a las costas de la isla de Menorca durante una noche muy oscura y se llevó consigo al fondo del mar la mayoría de su tripulación.
Estábamos preparados para la immersión. Después de llegar con nuestra semirrígida al lugar dirigidos por un Gps empezamos a descender.
Era fácil distinguir a los pocos metros de profundidad la silueta oscura posada sobre la arena blanca de lo que en su día había sido un mercante francés. Las cuadernas ordenadas i dispuestas a lo largo de aquél barco hundido se levantaban hacia arriba dándole un aspecto terrorífico. Estar allí frente aquel esqueleto de hierro oxidado me hacía sentir especial, como si formara parte de aquella maravillosa composición de belleza y tragedia.
Recuerdo que la corriente era cada vez más fuerte lo que el esfuerzo se multiplicaba cada vez más. El recorrido lo iniciamos de popa a proa empezando por la zona de la hélice y fuimos subiendo paseando y disfrutando de ese espectáculo único para mí hasta entonces.
Un grupo numeroso de barracudas nadaban en círculos sobre el viejo Malakoff , patrullando, observando todo aquello que hacíamos aquellos que nos atrevimos a pasearnos aquél verano entre los ordenados huesos oxidados del pecio a más de 36 metros de profundidad.

martes, 27 de marzo de 2007

Inicios


Cuando uno es pequeño y ve el mar nunca llega a pensar que cosas se esconden y viven debajo de ese inmenso manto de agua en continuo movimiento.
Yo en su día tuve la gran suerte de empezar a bucear. Tan solo consisitía en dar un pequeño salto hacía adelante y en no poner límites a mis ansias de descubrir y explorar el fondo del mar.