lunes, 27 de julio de 2009

Eden Roc, vuelta a los orígenes

La Costa Brava es sinónimo de buenas inmersiones. La Costa Brava es naturaleza en estado puro. La Costa Brava es poesía escrita por el mar, el viento y la roca. Para mi, la Costa Brava también es volver a los orígenes.

Aquí empezó todo hará más de 8 años. Después de aquél curso y de aquellas inmersiones que me permitieron obtener mi primera estrella FEDAS vuelvo a la Costa Brava de la mano de mi amigo Manel para sumergirnos en un bello paraje de la localidad de Sant Feliu de Guíxols. Se trata de una pequeña cala llamada Port Salvi delimitada por grandes paredes de roca y una encantadora playita de arena fina que da entrada a las aguas azul turquesa del lugar.

El sitio para la práctica del buceo es genial ya que se trata de una inmersión que se inicia a muy poca profundidad (2-3 metros) y puede llegar alcanzar los 27 metros en la parte más exterior de la cala.
Es una inmersión perfecta para todos los niveles. Aún recuerdo que en este mismo sitio tuve mi primea experiencia sin guías, sin divemaster, sin grupo al cual seguir, solo yo y mi compañero de aventuras. Los dos frente al mar, templando los nervios, intentando que no se notara nuestra falta de experiencia. Nos lanzamos con una sola premisa: a la ida, la pared siempre a nuestra derecha; a la vuelta, la pared siempre a nuestra izquierda.

A medida que se avanza, siempre con la pared a la derecha, se va ganando profundidad. 3 metros, 7 metros, 12 metros... este intervalo te permite ir cogiendo consciencia del fondo. Fondo rocoso, con arena y buena visibilidad. A partir de los 14 metros vamos encontrando diferentes pasillos entre las rocas que dan cierto glamour a la inmersión. Es en este punto hasta llegar a las 2 cuevas donde hay que estar alerta y no dejar de observar dentro las oquedades de las rocas para descubrir la vida que se esconde en este sitio. Desde pulpos a morenas pasando por meros, brótolas y rascácios sin olvidar bonitos bancos de sargos y roncadores que brillan cuando les da la luz. Con mucha suerte
hasta algún san pedro.

Finalmente la guinda del pastel, 2 grutas con entrada y salida por ambos lados que una vez dentro si miramos hacia atrás los contraluces acaban de ornamentar la belleza del sitio.

Una vez cruzadas ambas cavernas y si la reserva de aire lo pide empezaremos la vuelta de nuevo a la playa. Ahora, con la pared a la izquierda iremos emergiendo poco a poco sin dejar de mirar dentro de cada roca y agujero que dejamos a nuestro paso.

Llegados al final de nuestro viaje solo nos queda inchar los jackets y subir a superficie para empezar en este mismo instante lo que también forma parte del buceo, contarnos la batallita la cual acabamos de ser protagonistas.

Las fotos que veis las hice en Port Salvi.