Llevo muchos años buceando y muchas inmersiones registradas en mi logbook.El buceo me ha dado muchas alegrías inolvidables pero también he pasado por momentos de apuros. Aún me acuerdo de lo mal que lo pasé por ser imprudente cuando me quedé atrapado en una de las galerías cerca de La Cova de la Vaca en las Islas Medas sin poderme mover ni adelante ni hacia atrás.
Lo primero que un buceador debe aprender antes de lanzarse al agua es que el riesgo y la imprudencia no están en el manual del buceo.
Esta reflexión la hago a raíz de haber encontrado unos vídeos donde se ve lo que sucede cuando la imprudencia te lleva a perder la vida.
Nos trasladamos al Blue Hole, Mar Rojo, más exactamente en la localidad de Dahab. Se trata de una laguna de coral que conecta con mar abierto a través de un arco de más de 20 metros de diámetro.
Para acceder a él, los submarinistas deben descender hasta los 60 metros para volver a ascender.
Dicho así parece todo muy bonito pero cuando sabes que el agujero de la laguna tiene más de 100 metros de profundidad y su fondo está repleto de cadáveres de submarinistas que desorientados no encontraron el arco y debido a la narcosis perdieron el control cayendo desplomados a lo más profundo se te sacan las ganas de visitar la zona.
En el vídeo que a continuación veréis fijaros bien como el buceador debido a la narcosis deja de controlar el equipo y su ordenador cayendo sin conocimiento ni control hacia el fondo del agujero.
En este otro vídeo se observa el encuentro con un cadáver de una submarinista que la encontraron en el fondo del Blue Hole. Fijaros que le han desaparecido los pies y se le ven los huesos.