
Bucear no es solo acarrear un eqipo de más de 20kg. y lanzarse al agua. Bucear también es sinónimo de compañerismo. Cuando se está a 30 metros de profundidad, se acelera el consumo del aire y se percibe aún más la presión a la cual se está sometido, es en este punto cuando la complicidad entre buceador y compañero pasa a ser un elemento decisivo en la inmersión.
Mi compañero de aventuras se llama Manel y llevamos buceando muchos años juntos y nos han pasado de todos los colores; pero al final no dejan de ser anécdotas para contar y reir.
El hecho de que aprendimos juntos qué era esto del buceo se ha notado incluso a la hora de desayunar,horas previas a la inmersión. El menú siempre es el mismo: bocadillo de butifarra catalana. Es ya todo un ritual.
En las salidas de buceo puede pasar de todo, tener que abortar la inmersión, mal tiempo, mareos...pero el bocadillo de butifarra catalana nunca puede faltar en nuestras aventuras.
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